| Todos
nosotros nos hemos encontrado con una variedad de riesgos en nuestra
salud día a día. Conduciendo autos, volando en aviones,
en actividades recreativas y estando expuestos a los contaminantes
del medio ambiente; todos estos ejemplos tienen una variante en
grado de riesgo. Algunos son simplemente inevitables. Muchos los
aceptamos por que si no, no podríamos vivir nuestras vidas
de la manera que quisiéramos. Y existe otro tipo de riesgos
que nos gustaría evitar si tuviésemos la información
adecuada y así tomar la mejor decisión. La contaminación
del aire interior es un riesgo sobre el cual podemos hacer algo
al respecto.
El
moho es el nombre común que se le dio al filamentous fungi.
Este y otros tipos de hongo por referirnos a muchas de las formas,
son contaminantes microbiológicos que se forman en sistemas
HVAC. Las esporas de hongo varían en concentraciones tanto
en el ambiente interior como en el ambiente exterior. Esto hace
difícil el establecer limitantes para utilizarlas en estudios
o evaluaciones de comparación. Es normal que se detecte el
moho en un sistema HVAC, lo preocupante es la presencia de colonias
activas en crecimiento (amplificación).
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Cualquier
investigación que se realice de la calidad de aire interior
debe incluir una revisión del sistema de ventilación,
especialmente las áreas más expuestas como: serpentines,
charolas de condensación, filtros y sistemas húmedos.
La amplificación de microorganismos también puede
desarrollarse en superficies de ductos incluyendo el revestimiento.
Ya
no será necesario realizar un muestreo, una vez eliminada
la fuente de desarrollo de microorganismos. El cambio de materiales
porosos contaminados, es la mayoría de las veces, el mejor
remedio. Eliminar cualquier contaminante, juega un rol vital cuando
se han diagnosticado reacciones alérgicas, alguna enfermedad
contagiosa o la exposición a microorganismos..
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